A principios del 2010, Ale Glikson, Fer Langenauer y Gabriel Lasry, Directores de los Departamento de Juventud de Bet Hilel, Bet El y Lamroth Hakol respectivamente, comenzaron a trabajar junto al entonces Mazkir de Noam Argentina, Alejandro Cozachcow, con un objetivo que hasta ese momento parecía muy difícil de lograr: que todos los talmidim entre de 16 y 17 años de diferentes kehilot masortí vivieran la experiencia de visitar Israel en un programa educativo como cierre de su formación como educador judío y como vivencia transformadora y trascendente para su cultura, su espíritu de pueblo y su vida en aras de interiorizarlos aún más en lo que a futuro será su responsabilidad de transmitir y así poder conocer la riqueza de la historia en el lugar de los hechos, situación incomparable para el aprendizaje.
Fijaron como ejes centrales de la vivencia en Israel que el programa estuviera armado en base a los siguientes ejes:
1. Vivencial: interacción con diferentes realidades de la sociedad israelí y de Medinat Israel como elementos centrales de la Identidad Judía.
2. Espacios de vivencia ritual (Tfilot diarias, Shabatot, espacios de estudio de Judaísmo) acordes a las realidades de nuestras kehilot organizados por los propios Talmidim.
3. Hadrajati: tener espacios de capacitación y formación para la Hadrajá en temas de liderazgo, judaísmo masortí, sionismo, Shoá, actualidad israelí.
4. Turístico: conocer la mayor cantidad de lugares posibles de Israel, su historia, sus climas, su sociedad.
Cada Kehilá fue armando sus respectivos grupos y los padres pusieron mucha fuerza y empeño para lograr concretar este sueño. Poco a poco, fueron confirmando los participantes y se llegó a un número por demás impresionante: 47 talmidim junto a cuatro madrijim (Gabi Lasry, Michi Volpin, Martin Oppenheim y Ariel Dorfman), viajarían representando a Noam Argentina en Enero del 2011 a Israel.
Se generaron distintas actividades pre viaje como instancias que ayudaron a chicos y madrijim a conocerse y prepararse para el gran viaje. Se trabajaron las ganas, los deseos, los miedos y las expectativas de todos, el compromiso como futuros líderes grupales y en crear un ambiente cómodo y cálido.
Finalmente, el gran día llego. El 19 de enero, la delegación de 51 miembros de Noam (compuesta por janijim de Bet El, Bet Hilel y Lamroth Hakol, y los respectivos madrijim) partieron rumbo a Israel, en lo que fue el primer viaje de escuelas de madrijim de Noam.
Luego de un largo viaje, arribó el contingente con mucha emoción a Jerusalem y de ahí directo al Kotel, donde se hizo un Shjeianu y la gran bienvenida. Nervios, emoción, fotos… muchas fotos… El grupo pudo ver en ese lugar el juramento de los soldados a la Nación, cosa que no se ve todos los días y es algo bien israelí. Además, visitaron los túneles del Kotel.
Llegó el primer Shabat y había mucha expectativa. Tal como lo contaron los janijim “Llegamos al Kotel y volvimos a impresionarnos con el increíble espectáculo que nos esperaba; realizamos el servicio de Shabat intercalando las melodías de las tres comunidades en una ronda mientras el sol se ponía detrás del muro y los turistas se detenían para sacarnos fotos”. Los chicos calificaron de “inigualable” el momento en el que se pusieron a cantar el Ha Tikva y “todas las personas que pasaban se unían para cantar con nosotros”.
Ioel Rotschild contó que el domingo siguiente se dirigieron a la Knesset (el parlamento israelí), al Museo Menahen Beguin y “vieron unas obras de arte increíbles de Marc Chagall”. Luego de distintas visitas en la Ciudad, tuvieron una Peulá introductoria a la Shoá para prepararlos a la visita que se haría el día siguiente en el Museo de Yad Vashem.
En una de las experiencias más conmovedoras de todo el viaje, estas fueron algunas de las reflexiones de los talmidim:
“Fue una experiencia realmente única, fue la primera vez que fui, muchos sentimientos, muchas sensaciones, ahí las emociones simplemente fluyen. Cada foto una historia, cada nombre una historia, cada libro, cada objeto, historias muy fuertes. Es algo que hay que valorarlo y apreciarlo mucho”. (Carla Rubinsztein)
“La experiencia de ayer fue una experiencia con muchos sentimientos mezclados, una experiencia inigualable”. (Nicolás Sagranichne)
“Yad Vashem fue completamente una experiencia diferente a todas las demás. Fue un lugar donde muchas emociones se juntaron con historias de gente, con objetos. Lo que más me impresionó fue que completamente todos los objetos que había allí eran originales, es decir que estuvieron en la guerra, en ese lugar en donde pasaron tantas cosas que uno no se anima a repetir. Fue algo increíble que nunca voy a olvidar”. (Daniel Sternlieb)
Otro de los museos que tuvo alto impacto en los chicos fue “Conversación en la oscuridad”, un museo donde durante una hora sos guiado en la oscuridad total por un no vidente para vivenciar situaciones que ellos viven diariamente. Mica Cheistwer contó que fue una experiencia “en la cual nos interiorizamos con una realidad que muchas veces no aceptamos. El museo nos permitió darnos cuenta que siempre está la posibilidad de conocer al otro y que existen, como ésta, muchas otras oportunidades para hacerlo”.
Karen Wolowski también remarcó el Museo de Ciencias donde “además de aprender, pudimos interactuar con el conocimiento” y subrayó que “estuvo muy buena la experiencia ya que el Museo de Ciencias nos dio lugar al juego, al aprendizaje y a la diversión”.
Por su parte, Shari Hersalis se sintió impactada por el Museo de la Independencia porque “nos trasladó 62 años atrás al lugar donde Ben Gurion declaró la independencia de nuestro país. Fue emocionante escuchar la grabación del momento, ya que nos sentimos parte del mismo, cantando el Ha Tikva todos juntos. Fue increíble estar en el mismo lugar donde un tiempo atrás reinaba la emoción por la creación de nuestro Estado”.
Otra experiencia distinta fue la de dormir en el medio del desierto, en carpas de beduinos. Tomas Posternak la calificó de “increíble” e “inolvidable”. Causó mucha gracia la experiencia de montar camellos, gustó el estar en Metzadá y gustaron muchos los tés de los anfitriones.
Muchos de los chicos valoraron la experiencia Sar El en el Ejército. Iaio Kaplun dijo que “el vivir 4 días en un ejército, con reglas de la Tzavá, conviviendo con jaialim día a día, minuto a minuto, trabajando para lo que es este país y haciendo trabajos que parecen minúsculos pero que ayudan un montón, ayuda a comprender cómo es la vida del jaial”. Javier Gandolfo la consideró “una experiencia única el ayudar con el trabajo a los que pelean por nuestro estado, una gran satisfacción”. A su vez, Eytu Farji remarcó que le impactó muchísimo la experiencia y que “fue increíble porque pudimos ayudar y el clima de trabajo fue algo genial”.
Los chicos también estuvieron en un centro de absorción de inmigrantes etíope en Israel donde les explicaron su cultura y como los ayudan en Israel a adaptarse a otra vida totalmente diferente y desafiaron al frío metiéndose en el Mar Muerto.
En definitiva, fue una experiencia conmovedora, histórica y que sienta un precedente en la historia de Noam. Kehilot miembros del Movimiento se decidieron unir y embarcarse en un gran proyecto para transformar la realidad de nuestros jóvenes miembros y lo lograron con crecer. Esperamos que experiencias de este tipo se sigan repitiendo, con cada vez más Kehilot y Talmidim!!!